Nuestro símbolo alude a la imagen del Ser Humano en constante crecimiento frente al desafío de Ser en su Existencia (Dasein).  Este símbolo nace de la Espiral Logarítmica, la cual se caracteriza porque las distancias entre sus brazos se incrementan en progresión geométrica, siendo constante en el crecimiento de sus radios.

Nuestra espiral en tercera dimensión comienza su desarrollo desde lo profundo y figura su paso a través del tiempo; se desenvuelve con cuatro brazos que representan al Ser Humano como un ser constantemente preguntado por la Existencia desde sus cuatro planos: desde la realidad, desde el valor fundamental que siente por la vida, desde la tarea ética de ser sí mismo en todos sus actos y desde una mirada al sentido de existir.



A medida que la espiral progresa, fortalece sus brazos y deja ver a uno más que representa a la voluntad omnipresente en la vida humana, recordando que la existencia no se da simplemente, sino que es una decisión personal constante y consciente de querer estar allí y decir "sí" a la Vida.

Al frente está una ráfaga rojiblanca de luz simbolizando al Ser- Persona, esa íntima profundidad humana capaz de hacer frente a la Existencia, mirando lo esencial y lo espiritual de cada situación. Así, el Ser Humano supera su materialidad y funcionalidad; este profundo y espiritual Ser-Persona es lo que construye la dignidad en el Ser Humano.

Además, la espiral se encuentra guiada por un último grueso brazo que simboliza a la libertad de elección que el Ser Humano, aún en condiciones muy limitadas, es capaz de poseer. La dignidad del hombre se alimenta precisamente de esa libertad de elección propia.

Imagen obtenida en: kn3.net/ClaudiaAraceli2/62-F-F-0-9-9-E-98D-JPG.html

La espiral logarítmica es una espiral curva que a menudo aparece en la Naturaleza.

Fue incialmente descrita por Descartes y más tarde mayormente investigada por Jakob Bernoulli, matemático y científico suizo, quien consideraba a la figura de esta espiral como un símbolo, bien de fortaleza y constancia en la adversidad, o bien como símbolo del cuerpo humano, el cual, después de todos los cambios y mutaciones, incluso después de la muerte se restauraría a su ser perfecto y exacto.

Con este emblema representamos nuestro compromiso de transformar nuestros servicios profesionales en un Arte en el Desarrollo Personal, Profesional y Organizacional que lleven a cada Ser Humano al que acompañemos, al Arte de Vivir su Propia Vida.